F, APUNTES DESDE LO FALLIDO

F EITAIF, APUNTES DESDE LO FALLIDO, es una puesta en escena que pone en desequilibrio conceptos básicos de la teatralidad como la trama, anécdota, conflicto y personaje. Si bien tenemos a un grupo de nueve actores en la escena y cada uno tiene una función fundamental para el desarrollo de la pieza, es difícil establecer qué historia es la que cuentan ahí, o cuáles son los conflictos que existen entre ellos, o dónde está el límite entre la ficción y la realidad particular de los espectadores y los creadores. Sin embargo esta obra logra un ESTADO DEL ALMA particular que tiene que ver con la desgracia, con las pequeñas desgracias cotidianas e invisibles.

Esta puesta en escena en realidad podría leerse como una serie de apuntes desordenados e inconexos, pero que de alguna manera se relacionan, creando un sistema complejo de entramado que se devela por detalles mínimos. Así, la idea de apunte, de algo inconcluso, permea la obra, sin demeritar el resultado al que se llega.

La desgracia del mundo es la desgracia personal: todas las historias y conflictos contemporáneos inicia en los individuos que luego son pareja, familia, y más adelante una sociedad establecida que entra en desgracia, y así, de grupo a colectividad, el mundo también se ve inmerso en la desgracia que empezó en una sola persona. Hemos querido exponer esas pequeñas adversidades iniciales que luego crecen como bolas de nieve. Al final, cuando estalla una guerra o alguien muere nos preguntamos por la semilla de ese acto: casi siempre se llega a la conclusión de que todo sucedió por falta de comunicación entre las personas, por falta de escucha y habla. Ese momento de génesis del conflicto es lo que se explora en esta obra, el origen incomunicado de un problema mayor que comienza como una pequeña desdicha que no es valorada en su momento, por ser mínima; un apunte apenas.

Esta obra es dirigida por Mariana García Franco. La dramaturgia corre a cargo de Alejandro García. El proceso de creación fue a partir de un laboratorio con los nueve actores: el texto se escribió exclusivamente para ellos durante este proceso. La escenografía y la iluminación son mínimas, ya que lo más importante es el estado particular en el que se encuentran las personas que actúan en esta obra.

CONCEPTO DE LA PUESTA EN ESCENA

La constante necesidad de la creación escénica, con un claro interés por las particularidades de las relaciones humanas, los conflictos de la vida, y la complicación de existir en este mundo, nos llevan a ésta propuesta teatral, donde los ejes de la creación se vuelcan sobre el grupo de actores y un tema concreto: la desgracia que lleva al sentimiento, o la necesidad de ya no estar; la falla en el sistema; lo que ha salido mal; lo que nos tiene aquí, no por gusto, sino porque así fue, gracias a decisiones equívocas, a planteamiento y razonamientos que de origen estaban errados.

F, Apuntes desde lo fallido. Balsas 13. Abril 2012

F, Apuntes desde lo fallido. Balsas 13. Abril 2012

Los vínculos con nuestra sociedad son evidentes. En México existe un desencanto que se hace cada vez más perceptible, llevando a personas y familias a caer en desgracia y de ahí los caminos hacia la muerte auto infringida, el abandono, la rendición ante la realidad o la simple huida y conformismo se abren como una posibilidad viable. ¿Qué hace alguien que ha tomada esas decisiones, cómo vive esos últimos momentos, qué importancia le da a las cosas, a las relaciones, al mundo? Estas preguntas son la base de nuestra creación, pero eso no quiere decir que se contesten en la escena, sino que se hacen más profundas y vertiginosas, llevándonos por caminos extraños del pensamiento y el actuar humano, encontrando un mundo más metafórico que literal, más críptico y ambiguo que traslucido.

En este sistema de creación nos importa jugar con las diferentes estructuras de creación dramática, dividiendo, cortando, omitiendo y, finalmente, diluyendo las historias para quedarnos con la trama, con los vínculos, con los lenguajes del alma, con los laberintos del pensamiento. De este modo, el resultado escénico no cuenta una historia lineal, o desarrolla los conflictos de los personajes de manera clara. Un velo de ambigüedad cae sobre la puesta en escena, invitando al espectador a unir cabos, a completar las sensaciones y participar de una manera más activa, pero dentro de sus emociones y pensamientos. Los subtextos, los caminos bifurcados, el lenguaje y las situaciones que extrañan el alma son los elementos que exploramos para tratar de llegar a este estado de desgracia, desencanto, apunte y falla.

F, APUNTES DESDE LO FALLIDO,  es el título de la obra de teatro que se crea a partir de estos sistemas claros y diferenciados: temática, dramaturgia creada in situ, dirección sobre el laboratorio, investigación actoral. La puesta en escena final es el resultado de la convivencia exhaustiva y la investigación práctica. Hemos llevado un largo proceso de exploración, de evaluación y de construcción desde la nada, para poder llegar a esta obra sobre la desgracia.

ACTORES, DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN

Los actores que conforman el proyecto son nueve. Nueve cuerpos insertados en una pequeña habitación que quizá existe en algún lugar de nuestro extraño mundo en el que habitamos en la realidad. En un primer momento de la investigación, los actores no tienen un texto que memorizar, no tienen, en principio, un personaje al cual dotar de vida. Ellos, en esta modalidad de trabajo, tienen que crear al personaje que habita ese espacio en particular. A través de improvisaciones, de trabajo de investigación y ejercicios escénicos, van encontrado la tonalidad, el estado de ánimo: el estado de alma que se requiere para estar ahí. Partimos de una primera variante: Todos los seres de la ficción habitan un mismo espacio; ¿bajo qué reglas, regidos por cuáles motivos?

Mónica Jiménez, Valentina Martínez Gallardo, Daniel Meza, Gisela García Trigos, Paulina Sánchez Toscano, Rafael Mejía, Marco Norzagaray, Atza Urieta y Adrián Román, son los nombres de los actores que dotan de vida a este espacio de la desgracia, completando los elementos de creación directa. Ellos, con el compromiso de estar en un proyecto que no parte de un sistema convencional, se encargaron de improvisar y llenar de palabras e ideas las páginas que completó el dramaturgo (Alejandro García) y que luego se fijaron bajo la guía y ojo crítico de la directora, Mariana García Franco.

Los actores trabajan para el espacio y la situación, siendo honestos con su propio sentir sobre la temática; el dramaturgo escribe para esos actores en especifico y sus hallazgos, siguiendo las indicaciones de la directora. Es importante subrayar esta situación: el dramaturgo escribe para ellos que están en este momento particular de la vida. Se escribe mientras se improvisa, se hacen borradores, se leen y ensayo tras ensayo las nuevas escenas son revisadas; se escribe y se descarta, se borra, se modifica. El material dramatúrgico se vuelve un elemento más del laboratorio que se rige por las mismas reglas. El texto está inacabado todo el tiempo; es maleable y se modifica según las necesidades del proyecto.

El equipo, como creadores, escuchan al proyecto, se escuchan a sí mismos y los cambios son constantes. Al final, listo para la puesta en escena, el texto tiene una forma más definitiva, pero siempre tendrá esa posibilidad viva del teatro: lo efímero.

La directora, Mariana García Franco, ha tenido la tarea final de unir, entonar y crear realmente este nuevo mundo ficcional, tomando en cuenta el todo: el discurso, los actores, el tema, la dramaturgia y los caminos por los que el propio proyecto quiera ir.

TEMA

La desgracia y sus consecuencias mortales sería, desde esta perspectiva, el tema que unificaría todos los elementos de la creación. Elegimos este tema no por su capacidad de generar drama, sino por la enorme posibilidad de llevarlo a la profundidad que podría vincularlo con nuestras realidades, sublevando la propia desgracia, y así ahondar en el espíritu humano que aspira a ser universal. La desgracia, como una pérdida, como la ausencia de elementos que dignifican la vida, como ese vacío del cuerpo; el apunte de una acción fallida, equivocada, como una posibilidad única en la dirección de la vida, como una consecuencia lógica, como ese vacío del espíritu. Estas dos vertientes, estas dos posibilidades, se vuelven así el motor de la búsqueda que se concreta en la puesta en escena.

F, APUNTES DESDE LO FALLIDO

1 2 3 4 5 6